LECCIÓN DE UN YONKY A UNA COQUERA PIJA

Un día se me ocurrió hacer trabajo de campo y contactar con los dependientes que se mueven por el Face.

Para conocer perfiles diferentes a los que conozco, me creé una cuenta anónima y un personaje: LOLA Tabique Blanco.

Me entusiasman los experimentos sociales inocentes que permiten conocer a la gente tal y como es.

Facebook es un buen lugar para encontrar perfiles interesantes. Hay tantos grupos y tan variopintos que es fácil dar en el clavo.

En las redes sociales todos nos mojamos, con lo que explicamos y con lo que callamos. Con dos pares de narices situé mi castigada narizota como foto de perfil y en la de portada otra en la que cubría mi rostro con esta leyenda: Yo, adicta.

Confieso que yo jamás hubiera aceptado a nadie como Lola, ¿qué pensaría los correctos de mis amigos?

Busqué gente en grupos cuyo título en algún lugar ponía la palabra adicción, envié solicitudes de amistad a diestro y siniestro. Tocaba esperar…

Sorprendentemente, en 10 minutos tenía el ok de una decena de personas

Mi encuentro con M. P

Tarará.. Mensaje más que evidente para el que no tenía respuesta:

-¿Nos conocemos? Es que si no me dices si te conozco no,  no te puedo agregar así porque sí..  Era de M. P:

Le comenté mi idea de hacer esta web para ayudar a quienes sus adicciones estaban a punto de llevarles en un callejón sin salida.

Con mi habitual descaro, me tomé la licencia de hacerle preguntas a lo bestia…

Tenía la necesidad de hablar con alguien sobre adicciones y él tenía un master en el tema: sin pudor me dijo que su adicción es la heroína, que estaba muy mal de salud y que arrastra múltiples recaídas que le han roto la vida.

Con naturalidad y sabiduría me dio varias lecciones, de las impagables!

  • Hay gente que cree que porque se meta una droga u otra tiene más nivel que otros. La única diferencia está en las secuelas que provocan en cada uno de nosotros. Es más, cuando pasa lo físico, queda lo psicológico y lo compulsivo y eso es igual para un ludópata, para el que se pincha o para el adicto al sexo…

En esos tiempos, a ratos pensaba en pedir ayuda a nosabíaquién para tratar mi problema pero rápido descartaba la idea. ¿Cuál fue su opinión?

Pues no se… Yo a veces no tengo ganas de llenarme la cabeza sino más bien de vaciarla, me voy y no pasa nada. Para abrirse y ver que no eres una isla, es positivo. Yo lo que recomiendo es amor, hacer cosas que te gusten y pensar que estás en tratamiento para mejorar, que no es un castigo. Si te lo tomas como un castigo y no haces nada con tu vida, puedes pillar unas depres horribles o mil cosas y terminas  volviendo. A mí me están ayudando, ehhh!

Doy las gracias a eso, estaba en lo peor de mi vida, veía todo negro y.. mira!…Hasta conocí a mi rubia y gracias en gran parte a su constante ayuda y cariño me estoy recuperando.

Conozco a esa rubia y es otro milagro de la humanidad.

Ella es una buena chica que jamás ha tenido problemas con drogas, ni con nadie. Sin embargo comprende, apoya y hasta tiene el valor de amar a contracorriente y en la distancia. Tanto cariño fue efectivo y sÍ, M.P se ha alejado del caballo.

Para quitarse el sombrero!

Planes de futuro para un enamorado

La confianza total que nos prestamos nos llevó a hablar de nuestro ayer, del ahora, de los centros de rehabilitación, de la metadona..

Lola defendía que los adictos necesitamos una plan vital que nos sirva como hoja de ruta, aunque sólo sea para ver que tenemos algo más importante que hacer que jodernos la vida!

Con mi nuevo amigo lo tenía fácil: era evidente que amar por primera vez y sentirse amado debía ser su motor. Por fin tenía algo por lo que luchar!

Tener un plan futuro no es muy viable ni me va a ayudar demasiado, el presente es lo que intento mejorar. Me dieron 4 años de vida y ya llevo 5. Voy muy al día, improvisando la vida.

Estas palabras me dejaban sin palabras.

El Universo puso ante mí, de nuevo, un ejemplo de alguien en quien nunca me quise convertir: adicta y enferma. De nuevo, se me rompió el alma al conocer las secuelas físicas que provocan las adicciones.

Joven, con un corazón enorme y una inteligencia emocional tremenda y sin esperanza, creyéndose sin vida en breve…

Y es que sentía que ya estaba en la recta final, sus dolores físicos le atizan a diario como un latiguillo de espinas, capaz de abrir las cicatrices de su época más heavy.

Lloré y lloré como nunca jamás antes en la vida lo había hecho, con una sensación agridulce que me curaba el alma gracias a los lagrimones que limpiaban mi flaco cuerpo generando tal moquerío que eliminó cualquier rastro de coca del que fue mi Tabique Blanco.

Lloraba de rabia contra la droga y de felicidad por sentir muy afortunada al no tener ninguna secuela a consecuencia de mis excesos.

 

¿Quieres saber como están?

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