PRIMEROS PASOS PARA ABANDONAR TUS ADICCIONES SIN DRAMAS

Durante años me esforcé en conocer los porqués de las dependencias pero fui incapaz de diseñarme un tratamiento a medida: mi principal dificultad fue reconocerme a mí misma como adicta.

Cuando conseguí desprenderme del pánico a aceptar mi situación, me puse manos a la obra utilizando estas estrategias.

1. Observarse desde “el otro lado”:

Aceptar la realidad es el primer paso que lleva a abandonar cualquier adicción, y a menudo el más complicado. ¡eso es incuestionable!

Si tienes consciencia sobre tu problema, ¡enhorabuena!

En cualquier caso te invito a desenmascarar a la adicta que llevas dentro, diferenciarla de tu yo esencia y extraerla como si de una energía que te ha poseído se tratara.

No te bloquees en este punto, aunque en principio te resulte complicado o estúpido imaginar algo asíte va ayudar a analizar qué te está sucediendo.

La idea es que te observes sin juzgarte, como si estuvieras en el cine y fueras una espectadora más de tu vida.

Así vas a ser capaz de reconocerte en algunas acciones y rechazar otras tantas que son fruto de la adicta que te ha invadido.

2. Personificar la adicción.

Ponle un nombre, un icono, un amuleto, una foto estática en forma de mal recuerdo, un lugar, lo que quieras… pero piensa en cualquier cosa que simbolice tu lucha por estar recuperada.

Merece la pensque dediques un buen rato a identificarla correctamente porque te va acompañar durante bastante tiempo, es tu gran enemiga a batir.

La imagen debe ser significativa para que recuerdes la tragicomedia por la que has pasado y el combate que estás librando.

Si en algún momento consideras necesario hacer un cambio, ¡perfecto!

Es síntoma de que has madurado en tu recuperación y que la libertad por la que trabajas está más cerca.

3. Pacto de convivencia temporal.

Cuando seas capaz de detectar e identificar a la adicta que cohabita en ti, trátala con el respeto que merece.

Por favor, no la menosprecies ni le opongas resistencia sin sentido. NO hasta que no estés preparada!

Lo correcto sería realizar un acuerdo temporal con esa adicta que cohabita en ti.

En la práctica, presta mucha atención a cuál de las dos marca las normas y los limites.

4. Actuar como si ya te estuvieras recuperada

Si en esa bipolaridad inducida de la que te hablaba en el punto 1 te identificas sin dificultad con tu yo esencia, te va a resultar sencillo sentirte libre de adicciones.

Sabes porqué? El encuentro interior te muestra lo más puro y bonito que hay en ti como mujer y como ser humano, y de manera automática vas a querer aferrarte a esas sensaciones de profundo bienestar.

Ahí reside la fuerza que te va a mantener con la energía positiva y la actitud triunfalista que te va a llevar a superar tus adicciones.

Saborear la victoria antes de que se produzca hace que mantengamos el nivel de entusiasmo a tope.

En este punto no importa si tu yo adicta aún está en activo, el foco de atención se mantiene en tu autoestima y en vencer la resistencia al cambio.

Parece increíble, pero también tememos a los cambios que nos benefician.

5. Definir un plan estratégico y automatizar procesos.

Una vez que tengas lista la hoja de ruta que marcará tu rehabilitación, eres responsable de tomar acción. Parece el paso más sencillo pero no lo es, ¡ojalá!

Si vas justa de voluntad, lo ideal es que te pongas en  modo “piloto automático”: te tienes que dejar llevar por lo que has decidido que debes hacer en tu nueva vida. Sin cuestionar nada, al menos durante unos días.

Si está agendado, estandarizado y pautado mejor que mejor porque no habrá espacio enérgico ni tiempo para que ese mal vicio pueda entrometerse en tu rutina, en tu vida.

Ojo!  Esta técnica es genial cuando ya sabes qué es lo que te hace feliz.

Diseñar una vida mejor es muy emocionante pero durante el proceso vas a encontrar algunas dificultades y el mayor error puede ser que te decantes por seguir unas pautas de conducta que no se identifique con tu esencia.

No deberías permitir que tu recuperación no vaya en armonía con tus deseos, con tu manera de vivir y sentir.

Además, es tuya, y debes decidir desde la consciencia como quieres escribir el punto y final de esa pesadilla.

6. Declarar una guerra abierta a las adicciones.

Con entusiasmo, valor y una estrategia ya tienes suficiente para salir a batallar.

No nos podemos pasar la vida postergando el momento de aplicar el cambio que tenemos en mente.

Lo siento, la vida es dura y nunca tenemos la certeza de que todo pueda ir bien. No importa, no vas a estar sola.

Es más, haz el cambio cuanto antes porque con el tiempo las adicciones (y todos los problemas) se complican..

Aunque tu autoestima no está en sus niveles más altos: Actúa, recuerda que es lo has decidido!.

Cuando te sientas débil, no olvides refugiarte y descansar en las trincheras que habrás ido detectado en el camino hacia tu libertad, en esos nuevos apoyos que debes incluir en tu hoja de ruta.

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