MUJERES Y HOMBRES: ¿CÓMO VIVEN SUS ADICCIONES?

Al investigar sobre el perfil de las personas que asisten a tratamientos para tratar sus adicciones, descubro lo que ya me temía: el porcentaje de mujeres apenas alcanza al 30%.

Otro ejemplo de que las estadísticas no reflejan la realidad social.

No me puedo creer que los hombres tengan una mayor tendencia a las adicciones que nosotras, no es cierto.

Lo que sucede es que el miedo de las mujeres al rechazo social es mayor, eso y nos impide pedir ayuda profesional.

Tengo la certeza de que demasiadas mujeres desayunan antidepresivos mojados en alcohol, entregan sus  ingresos a los juegos de azar, destruyen sus cuerpos de revista sin alimentar o se enganchan a amores que generan una  violenta dependencia. Y si, la mujer perfecta también puede ser dependiente química o conductual.

En las calles, sobretodo, nos encontramos dos perfiles de chicas dependientes:

  • Mujer destrozada física y mentalmente que se alimenta del dolor masculino y la compasión femenina, sintiéndose temerosa y casi indigna…
  • Lolas, o sea, tías como yo y probablemente como tú misma. Anónimas, medio depresivas, con una intensa vida y un gran potencial para convertir un problema en una oportunidad.

Por desgracia, bastante a menudo el auxilio llega en situaciones límite y las drogadictas y alcohólicas con problemas mentales y de salud o ludópatas descubiertas por sus familias son el perfil de señora que más abunda en los centros de tratamiento y terapias (anywhere, no sólo en España).

Cada adicta es un mundo y tiene su propia historia pero detesto que la mayoría tenemos algo en común y compartimos el kit de la cuestión: tratamos de aliviar los dolores de alma y compensamos carencias afectivas con adicciones y dependencias que durante años mantenemos en secreto.

Los hombres también curan sus heridas con remedios contraproducentes, cierto.

Ellos no tienen esa tendencia tan femenina de acumular mini vicios: son más propensos a quedar presos de las dependencias a consecuencia de la repetición de acciones poco saludables que les que destruyen la voluntad.

También son muchos los afectados por una situación traumática que les provoca shock adictivo.

Esto es lo que dicen los expertos, los informes y mi propia experiencia.


Principal barrera mental por sexos

Podría escribir un libro al respecto pero no es necesario.

Somos el resultado de la evolución humana y nuestro rol más primitivo también influye en cómo nos enfrentamos a las adicciones.

  • Las mujeres no nos creemos con derecho a confesar lo que nos está sucediendo por los estigmas propios y heredados con los que cargamos: en lo más profundo de nuestros genes está escrito que debemos cuidar a nuestra familia y ser la hija o amiga perfecta. Hasta las más rebeldes sentimos algo parecido, es inevitable!
  • Muchos hombres se consideran los responsables de abastecer a la familia de todo lo necesario para asegurar su bienestar material. Chicos, esa energía no es compatible con los procesos adictivos: los vicios son ladrones de atención, billetes y reputación.

MUJERES

  1. Necesitamos más tiempo para reconocer nuestra dependencia y pedir socorro.
  2. Evitamos pedir ayuda profesional y cuando lo hacemos, estamos en peor estado físico y metal que ellos.
  3. Creen que los centros de rehabilitación están diseñados por hombres y para hombres y no es cierto, se establece un talante masculino porque ellos son más.
  4. Mayor tasa de abandono sin éxito de tratamientos de recuperación en centros de internamiento.
  5. La baja autoestima y el sentimiento de culpa son los dos focos de dolor más comunes.
  6. Prefieren tratamientos personalizados, hechos a medida.
  7. Exteriorizan emociones y sentimientos con mayor facilidad y eficacia.
  8. Al inicio muestran rechazo a los tratamientos en grupo, pero una vez que encuentran un grupo con un perfile similar al suyo, encuentran grandes apoyos que duran de por vida.
  9. La presencia de hombres les cohíbe a la hora de abordar cuestiones íntimas con naturalidad.
  10. Cuando tienen antecedentes de codependencia o bidependencia * hay muchas posibilidades de repetir dicho comportamiento en centros mixtos.

HOMBRES

  1. No se cuestiona tan a menudo los procedimientos que se siguen en las terapias de recuperación.
  2. Tienden a una actitud colaborativa con el grupo.
  3. Evitan recrear episodios traumáticos y diseñar planes de futuro.
  4. Muestran mayor interés en las terapias regladas que facilitan pautas de conducta a seguir
  5. No consideran una mala opción iniciar relaciones de amor con personas en su misma situación.
  6. Viven las recaídas con un sentimiento de culpa inferior.
  7. Un estilo de relacionarse menos emocional, más práctico y anecdótico.
  8. Menor presencia frecuente de perturbaciones afectivoemocionales y trastornos depresivos.
  9. Viven con mayor intensidad el momento presente.
  10. Menor índice de bidependencia*, por lo que gozan de una mayor independencia a la hora de tomar decisiones.

*Carlos Sirvent (1994): “la bidependencia o doble dependencia es el conjunto de actitudes, comportamientos y afectos denotativos de que, al margen de la específica adicción (o adicciones tipificadas como tal), existe una dependencia de personas o situaciones de carácter sociopático que condiciona relevantemente el quehacer del afectado y probablemente de la persona o personas involucradas. El sujeto bidependiente adquiere un hábito pasivizante y se instala en una deliberada falta de autonomía, salvo en lo referido a mantener su adicción (buscar recursos, comprar droga, etc.). En lo demás prefiere no tomar decisiones, optando por asumir un menoscabo de su autonomía que puede llegar a ser invalidante.

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