GRACIAS A UN ESPEJO Y A ESTOPA HOY ESTOY VIVA!

Las que conocéis la canción “Exiliada en el lavabo” del grupo español Estopa, rápido habréis imaginado porque se llama así la web que ahora lees.

Es la banda sonora de aquella etapa mía, de cuando buscaba la privacidad de un baño como cómplice escénico de aquellos encierros tortuosos donde la droga era la protagonista..

Agradezco al Universo que los hermanos Muñoz me regalaran tantas emociones y tan malos recuerdos con esa maldita canción ;).

A base de escucharla una y otra vez conseguía despertar mi consciencia: Era la que utilizaba cuando iba de coca para atormentarme.

Pocas veces pensaba en frío lo destructivo que podía llegar a ser mi comportamiento y en lo catastróficas que serían las consecuencias si me hubieran descubierto.

Quienes más me angustiaban fueron los Estopa, que me gritaban con mucho arte que dejara eso ya y contara que estaba enganchada. Qué amargos ratos!

Pobre diabla

Como ya sabéis, el mío no fue un cambio milagroso así que durante una época esnifaba y a la vez me aplicaba las prácticas de coaching que yo misma iba adaptando al tratamiento de las adicciones.

Imagíname tratando de hacer una “Hoja de ruta para ser libre” con tal rigidez en las manos que ni siquiera podía escribir. Algún día quizá te enseñe esos garabatos, una locura!

Pues bien, una madrugada me encontré cantando la dichosa canción de los Estopa en el espejo de mi baño y se produjo algo inaudito: por mis ojos empezaron a brotar lágrimas como puños durante 3 minutos y a una velocidad de vértigo.

Cuando acabó la música, me observé durante unos minutos y con los ojos desquiciados y la boca seca me dije más de 30 veces “Soy adicta”. Ese día todo cambió!

En el reflejo de mi imagen pude ver el problema y la única solución: YO.

Mis adicciones eran consecuencia de un dolor de alma tan desgarrador como mi aspecto y la cura estaba dentro de mio. Punto.

A las pocas semanas, los lavabos dejaron de ser mi lugar favorito de consumo para convertirse en testigos de mi recuperación.


Espejo, espejito..

En ese proceso de autoconocimiento me ayudé de mi propia imagen, y es que he llegado a la conclusión de que los espejos son objetos súper útiles y sabios.

También me gustan porque son discretos, al menos para una servidora, cuya presencia puedo llegar a obviar durante semanas y semanas.

En una mala época obvié mi imagen de tal manera que cuando me ví reflejada en un escaparate entendí porqué se me caían los pantalones. Pesaba 49 kg y mido 1.68!

A día de hoy aun no me miro demasiado, pero cuando lo hago, trato de verme muy bien.

NOS CUENTAS CUAL ES TU BANDA SONORA? ENTRE TODAS PODEMOS HACER UN RECOPILATORIO INTERESANTE!

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *