LOS 5 BENEFICIOS DE LAS MALDITAS RECAÍDAS.

 

  1. Marcan el inicio de la recuperación definitiva.

¡Si, si! Cada segundo que respiramos puede ser el que marque un nuevo comienzo.

Sería ideal que dieras el paso hacia tu libertad cuando abandones tus malos hábitos, pero si no es así no tienes porqué tirar la toalla porque tu logro puede ser aún mayor.

Además, que trabajes en ti aun cuando estés en una fase activa, siempre es una buena noticia.  En el peor de los casos, cuando se está en muy mal momento y creas haber tocado fondo, se produce el efecto rebote.


  1. Nos ayudan a detectar cuales son las artimañas de nuestra dependencia.

Con un buen a análisis previo sobre como las adicciones actúan sobre una misma, se evita más de un tropezón.

El problema a veces es que no conocemos a fondo como las dependencias ejercen su poder sobre nosotras: consiste en desenmascarar a las adicciones y vigilarlas de cerca para detectar si mutan y qué forma adoptan.

Cuando la recuperación va acompañada de un proceso transformador una mala adicción te lleva a otras adicciones positivas vinculadas con el bienestar, pero cuando no has atajado el problema de raíz ya puedes imaginar que sucede: hay mujeres que aprovechan una recaída para adoptar otra nueva  adicción o para permitir que cojan fuerza los otros vicios hábitos que habían sido eclipsados por tu gran problema.


  1. Sentirnos vulnerables nos humaniza.

Es genial ser una superheroína que siempre consigue todo lo que quiere en el primer intento, pero eso no es en absoluto lo más habitual y no tienes por qué preocuparte si hasta la fecha habías intentado aparcar tus dependencias sin éxito.

Errar es sano, es beneficioso para llegar hasta lo que realmente quieres.

En este punto te animo a que hagas u recorrido interno hasta tu esencia y te respondas sinceramente si ya conoces a fondo cuales son los puntos débiles que te pueden alejar de tus sueños.

Mientras no arranques las malas raíces, vas a seguir siendo débil y continuaras con esa tendencia tan femenina de sentirnos unas pobres almas en pena  por culpa de nuestro entorno y un pasado traumático.

Ese no es el rol que debes adquirir para vencer: no eres una mártir, eres una luchadora.


4. Pone en evidencia la magnitud del problema.

Trabajar en tu recuperación y ser consciente que tienes una lucha contra las dependencias da mucha fuerza y nos pone en tensión para estar preparadas.

La pasividad refuerza el poder de nuestra enemiga ya que las adicciones son incansables.

Es durante esos momentos en los que estamos despistadas y confiadas en que se despiertan los circuitos mentales que nos recuerdan cuales han sido nuestras fuentes de placer.

En algunas mujeres se despiertan dependencias muy antiguas durante momentos de cambios de ciclo vital y experimentan conductas adictivas diferentes a las que se habían vivido en épocas anteriores.


  1. Obliga a replantearte si el plan que te impulsa a huir del proceso adictivo es válido, o si realmente lo tienes.

Por supuesto, no con esto te animo a que te líes a hacer justamente lo que no debes para replantearte si tiene sentido que sigas haciendo el tratamiento que llevas ahora y verifiques las bondades de otras opciones que en este momento no están a tu alcance.

Me refiero a que las recaídas te llevan a evaluar la efectividad de las acciones que estabas llevando a cabo para conseguir vivir libre de adicciones. No importa cuántas veces tengas que rectificar, lo que tienes que conseguir es mantener el entusiasmo y la energía positiva a niveles máximos, y así poder usar con garantía todas las armas de las que dispones para llegar hasta tu libertad.

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